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Ciudad infinita
Las luces hipnotizan y la dinámica energiza. Nueva York es visitada por millones de turistas al año, porque es un manantial de vanguardia, buen gusto, y sorpresas. Todo lo que dicen es cierto: esta gran manzana no se detiene nunca.

Nueva York tiene una ventaja, y es que no se repite nunca. Cada día parece que su fisonomía cambiara para hacer surgir mil lugares nuevos. Como si el mapa de la ciudad se extendiera y los límites se alejaran. Y entonces hay que elegir. Elegir entre andar en bicicleta por el Central Park o por los parques del Bronx, entre visitar una iglesia en Harlem para deleitarse con las gracias del góspel, o meterse en un pequeño club de jazz y dejarse llevar por la rítmica alucinógena de su compás. Elegir entre probar la mejor carrot cake del condado, que no es cerca de la heladería con más onda de Brooklyn ni de aquel deli con ensaladas de la huerta. Las muestras de arte hierven, y las cervecerías artesanales abarcan todas las posibilidades. Los conciertos son un capítulo aparte, y las tiendas de indumentaria, otro. Las calles guardan algo, y las azoteas, un secreto más. Hay parques para perderse, restaurants para vivir experiencias gastronómicas supremas, bulliciosos mercados, museos para sumergirse en el arte más vanguardista del mundo, bares y cafeterías que parecen no descansar jamás. Y entonces, uno se vuelve un poco loco y desea con todas sus fuerzas dividirse para vivirlo todo. Pero como no puede, promete volver y terminar el itinerario.

Es la ciudad perfecta para los que viajan entre amigos o en pareja, pero también un destino cada vez más conveniente para aquellos que van con niños, o para los que están solteros y quieren divertirse. En Nueva York todo sucede a la vez. Y mientras las luces de algunos barrios despabilan y generan una fuente de energía inagotable para el turista, sed de consumo y movimiento, en otros el cuerpo se ajusta a un ritmo calmo y sosegado.

Una vez que ya conocemos los icónicos puntos de la gran manzana, queremos más. Entre barrios clave y estilos en auge, a continuación proponemos un posible recorrido para enamorarse de Nueva York por segunda vez.


LA TENDENCIA

SoHo fue en un momento lo que ahora es Meatpacking: una zona industrial convertida en distrito de artistas y tiendas trendy. Aquellos que amaban la vida artística, singular y más económica del SoHo de aquel entonces, migraron a zonas como Meatpacking District o la vecina Chelsea cuando su barrio se transformó en algo parecido a un shopping a cielo abierto y demasiado comercial para los modernos gustos de sus habitantes.

Junto al río Hudson y con The High Line para pasear y descansar, el distrito toma su nombre de las muchas plantas empaquetadoras de carne que alguna vez existieron por allí. Si bien aún conserva el carácter histórico y las calles empedradas, ahora es más conocido por sus elegantes hoteles y tiendas, restaurants y vida nocturna

Pasar el día en Meatpacking District es un buen plan para aquellos que ya conocen los sitios más turísticos de la ciudad, y además es fácil de llegar utilizando las líneas de metro 1, 2, 3, A, C, E y L.

Caminar por The High Line para tener un panorama general de la zona, es fundamental. El parque público elevado construido sobre antiguas vías férreas va desde la calle Gansevoort norte hasta la calle 30 Oeste, y se ubica entre las avenidas 10 y 11. Rodeada de vegetación y arte callejero, este proyecto urbano fue redefinido recientemente por arquitectos y paisajistas, eincluye los bancos peel–up y vistas de caminos sinuosos, un área para niños y una pasarela con flores silvestres. Reconocida por contribuir a la puesta en valor del West Side de Manhattan y reforzar su estilo, High Line ya es un ícono y una poderosa aliada de la inversión privada.

Meatpacking es también residencia de tiendas de lujo: Diane von Furstenberg tiene la suya, Joie, la marca prêt–à–porter conocida por sus tops de seda, y Christian Louboutin, famoso por los tacos aguja, abrió su tienda de hombres allí también.

Ideal para visitar a cualquier hora del día, el bullicioso Chelsea Market es el enclave perfecto para quienes adoran los almacenes gourmet, los bistró y los puestos de comida étnica. Una vez hogar de la National Buiscuit Company, ahora es el mercado de alimentos más vibrante de la zona. El espacio abrió sus puertas al público en 1997, y se ha transformado rápidamente en una comunidad artesanal y gastronómica de primer nivel, que atrae a unos 120 mil visitantes por semana. En la planta baja predominan los puestos de comida e insumos, y en los pisos superiores una mezcla de empresas, estudios de televisión y de producción.

Los visitantes pueden disfrutar de las crêpes del Bar Suzette y el pan recién horneado de Amy's Bread, de los platos orgánicos en The Green Table y el pastel de carne enTuck Shop. Si la visita se hace en invierno, seductoras son las sopas caseras de Hale and Hearty o los sandwiches picantes de Num Pang. Abierto los siete días de la semana, Chelsea Market también tiene pequeñas librerías, vinerías, tiendas de chocolate artesanal, y emporios que parecen contener todas las especias del mundo. Aquellos que van por la vida buscando objetos vintage y novedosos, dentro de Artists & Fleas podrán encontrar unas 30 marcas independientes que incluyen diseñadores y coleccionistas.

Meatpacking District cuenta con varios restaurants más: Spice Market sirve comida callejera gourmet asiática como camarón cocido al vapor o pinchos de carne asada. Cerca de allí, Dos Caminos es conocido por su exquisita comida mexicana y Fig & Olive popular por los platos mediterráneos. También están Macelleria, un restaurant italiano especializado en cocina del norte y el francés Bakehouse Bistro & Bar que sirve desde pastelería hasta atún niçoise para almuerzos y cenas.

La vida nocturna no es menor en la zona. Inaugurado en 1992, Hogs & Heifers es un bar que no pasa de moda. Por otra parte, el Highline Ballroom cuenta con música en vivo que incluye RB, rock, pop y jazz.

Para los neoyorquinos y visitantes que buscan relajarse hay varios spas y salones de belleza como Bumble and Bumble, una peluquería vanguardista; Exhale spa, cuya oferta incluye terapias y clases de fitness, y salón Prieto Select, una peluquería de alta gama, todos ubicados sobre la calle Gansevoort.


CAPITAL COOL

De a poco quedan lejos los rascacielos, las millones de luces LEDs y la agitada vida turística de Manhattan cuando se cruza el icónico puente de Brooklyn para llegar al condado homónimo, uno de los cinco de Nueva York. Aquí el celeste del cielo se ve con más claridad y el aire parece menos denso, por eso la primera recomendación es caminarlo con calma y calzado cómodo.

Perfectamente comunicado con Manhattan gracias al servicio de Water Taxi y el ferry del East River, Brooklyn derrocha onda. La zona explotó en estos últimos cinco años y el número de hoteles, restaurants, tiendas, destilerías, fábricas de cerveza, vinerías y construcciones da cuenta de ello. Después de Los Ángeles, Brooklyn tiene la mayor cantidad de estudios de producción en los Estados Unidos, así que tampoco es raro cruzarse con cineastas, actores, camarógrafos y modelos en cualquiera de sus esquinas.

Cada vez es más común que los turistas, sobre todo aquellos que ya conocen Manhattan, se hospeden en hoteles de ese lado del río. Merendar en las chocolaterías artesanales, saborear platos green en los modernos deli, participar de exposiciones de arte callejero y hojear los últimos lanzamientos editoriales parecen ser las actividades favoritas de los locatarios. Sentarse un rato en algún café al aire libre es ideal para ver pasar la variedad de estilos que pueblan la zona, que llega a dos millones y medio de personas; intelectuales, empresarios, músicos, veteranos muy cool y jóvenes hipsters.

Brooklyn tiene su propio jardín botánico y el flamante Barclays Center, el pabellón multiuso que es a la vez estadio de los Brooklyn Nets de la NBA, y plataforma para shows y convenciones. Siempre es bueno chequear el line up de conciertos en su sitio web, porque suelen pasar por ahí los artistas más reconocidos del mundo.

El Downtown es el área de oficinas y su peatonal Fulton Mall tiene más de 200 tiendas para despuntar el vicio de la compra. Por allí está Brooklyn Academy of Music, casa del cine independiente y las artes visuales.

A pie desde el Downtown se accede al barrio residencial de clase alta Brooklyn Heights, que merece un recorrido pausado para absorber al máximo su encanto. Esta zona conserva las construcciones de hace 200 años, y fue el primer barrio protegido por la Ley de Preservación de Monumentos Históricos de 1965. La gente paga miles de dólares de alquiler por las casas de ladrillo rojizo y entradas de pequeñas escalinatas, y así tener el privilegio de abrir la ventana y ver desde lo alto las arboladas calles que cambian de color según la estación.

Montague Street es la calle comercial, pero lo mejor es caminar por alguna de sus paralelas como Orange, Cranberry o Pineapple, para luego de esta ensalada de nombres llegar al número 24 de Middagh Street, en donde está ubicada la casa de madera mejor conservada del barrio, construida en 1824 y a la que llaman cariñosamente The queen of Brooklyn Heights. Por esa época vivía en la zona el poeta Walt Whitman, y bastante más cerca en el tiempo allí creció la joven guionista estrella de Nueva York, Lena Dunham.

Para rematar un buen paseo por Brooklyn es ideal coincidir con el Smorgasburg Brooklyn Flea Food Market, definido por The New York Times como The Woodstock of Eating. Probablemente este mercado sea lo mejor que le puede pasar a un foodie de viaje: más de cien puestos de comida étnica, helados, sopas, panes, quesos, sandwiches y ese mundo de sabor propio de los mercados callejeros. Smorgasburg se instala todos los sábados entre las 11 am y las 6 pm en el barrio de Williamsburg, East River State Park, y los domingos en Brooklyn Bridge Park Pier 5. Es importante saber que cierra durante el invierno, así que ahora habrá que esperar hasta abril 2015 para poder recorrerlo.


UNDER THE BRIDGE

Los neoyorquinos lo adoran, pero los hipsters aún más. Ahora residencial, el barrio pos industrial de DUMBO está ubicado entre dos puentes, el río y la autopista, y da la impresión de que entre sus límites vive la gente in de Nueva York. Calles adoquinadas, graffiti y el ruido del metro que pasa por encima lo vuelven un barrio particular y no apto para todos los gustos, pero los deli, galerías de arte, hermosos parques, estudios de diseño y tienditas de delicatessen lo tornan irresistible.

Antes de 1978 el barrio no tenía nombre, pero a medida que se desindustrializó y los artistas en busca de lofts y estudios espaciosos a bajo costo lo fueron poblando, decidieron ponerle un nombre poco atractivo para mantenerlo fuera del ojo de los inversores. Así surgió Down Under the Manhattan Bridge Overpass (DUMBO), ahora considerado distrito histórico. El pasado industrial y el presente creativo del barrio se dejan sentir, porque hay una sinergia de viejos almacenes y tiendas exclusivas, elegantes apartamentos con vistas a los puentes de Brooklyn y Manhattan, y galerías de originales artistas.

El lugar es también sede de numerosos eventos en donde se encuentra la fauna local: Art Under the Bridge Festival, el NewYork Photo Festival o el First Thursday Gallery Walk. El espacio público de reunión de DUMBO es el río, así que conviene acercarse a él para vivir el carácter del barrio y apreciar las mejores vistas de Manhattan, esas que nos hacen dimensionar las proporciones entre los rascacielos, los puentes, las bicicletas y los seres humanos.


FUERA DE ÓRBITA

Despintado, algo herrumbrado y bastante aislado, parece más un pueblo costero que un barrio de Nueva York. Red Hook todavía está en plena evolución, y es la clase media artística la que comienza a poblarlo, ávida de nuevos sitios para inspirarse. Lo que más les gusta a sus habitantes es que no se llega a él fácilmente, ni hay acceso directo del metro.

La costanera de Brooklyn está siendo revitalizada y Red Hook es un ejemplo de ello como antiguo eje industrial transformado en zona de tiendas, centros comunitarios, locales de música y restaurants. Aunque el vecindario no ofrece todavía mucho entretenimiento, y es difícil saber a dónde ir, Red Hook es hogar de empresarios, artesanos, músicos, y emplazamiento de los famosos rooftops de la ciudad.

Una manera de llegar es en bicicleta, coche o con el NewYork Water Taxi, que ofrece servicio diario entre elWall Street Pier 11, en Manhattan, y el muelle de IKEA, en Red Hook, y los fines de semana es gratuito.

Los restaurants de mariscos tienen fama de ser los mejores de la ciudad. Uno de ellos es el Red Hook Lobster Pound, donde se puede degustar langosta de Maine. La auténtica comida latinoamericana está en los parques, en donde se instalan los vendedores ambulantes, y otro reconocido restaurant es The Good Fork, apreciado por su comida tradicional servida con toques de fusión asiática. El acogedor bar Sunny’s puede rastrear sus raíces en Red Hook hasta 1890 y en la actualidad presenta sesiones semanales de country y bluegrass.

En lo que a compras se refiere el barrio cuenta con una variedad de tiendas como Erie Basin, que vende joyería vintage, y Pier Glass, con sus clases particulares de soplado de vidrio y objetos decorativos. Por último, la Galería Kentler Internacional Drawing Space presenta exposiciones de artistas nuevos, mientras que Look North Inuit Art Gallery expone obras de arte tradicional de los Inuits, los pueblos esquimales de regiones árticas, y Brooklyn Waterfront Artists Coalition promueve el trabajo de artistas locales.


UN SIGLO

En sus esquinas se originó el hip– hop y el doo wop, culturas callejeras que fueron exportadas al mundo entero. Algunos también lo conocen como el condado de la salsa, porque es el hogar de varias leyendas boricuas. En su famoso cementerio de Woodlawn están enterrados personajes como Miles Davis y Celia Cruz, y bastante cerca de allí The New York Botanical Garden invita a pasear entre sus variedades de árboles y jardines. La agitada Arthur Avenue regala pintorescas instantáneas de la vida del inmigrante, y la zona de Riverdale deja contemplar el río y la naturaleza en silencio.

Barrios de clase alta, mansiones de otra época y vecindarios poco amigables para los visitantes se amalgaman para formar The Bronx. Menos preparado para el turismo que otros condados, pero no por eso menos atractivo, de a poco queda atrás su fama de zona decadente y peligrosa para convertirse en una muestra de florecimiento. Con casi un millón y medio de habitantes, The Bronx está ubicado al norte de Manhattan y Queens, y este año celebra su centenario: en 1914 la parte norte, que pertenecía al condado de Westchester, y el resto del barrio, que pertenecía a Manhattan, se unieron formando un nuevo condado.

El turismo en The Bronx comenzó a fomentarse recién hace un puñado de años. Olga Tirado, directora ejecutiva de The Bronx Tourism Council, dice que si bien esta organización ha existido desde 1991, los grandes cambios se hicieron bajo la nueva administración: “Hemos establecido una campaña más agresiva donde promovemos el turismo a través de todas las vías que tenemos disponibles, no solo a turistas, sino también a nuestra gente local. Hemos reforzado las relaciones con las instituciones de arte, cultura y cine. Tenemos mucho que ofrecerles a los turistas”, explica. Entre esas cosas, la exploración de City Island, con restaurants, tiendas, artesanía, y pesca; las cabalgatas y juegos de golf en Pelham Bay Park; o las visitas al Bronx Zoo y Yankee Stadium.

“This is not America, this is Italy”, dice un napolitano en voz muy alta. Y es que los habitués del Retail Market aseguran que la verdadera Little Italy de Nueva York está en Arthur Avenue, dentro de este mercado que lleva 70 años funcionando en The Bronx. La mayoría de los que trabajan allí son italianos o hijos de inmigrantes, y el barullo no cede ni por un segundo. Recorrerlo es un paseo que puede durar varias horas si la tentación de probar mozzarella fresca, olivas, embutidos, conservas y frutas relucientes le gana al itinerario. Además, los precios son razonables y la calidad altísima. Cafetería, pastelería y hasta una pequeña fábrica abierta de cigarros hechos a mano conviven en este micro mundo recomendado para curiosos.

Después de esa parada gastronómica obligada, The New York Botanical Garden en Bronx Park –donde también está el zoológico–, representa el paraíso para los amantes de la jardinería y la botánica. Tiene colecciones de plantas inimaginables, árboles de varias regiones del mundo y constituye uno de los primeros jardines botánicos de Estados Unidos, declarado Patrimonio Histórico en 1967. Allí siempre hay algo nuevo para ver y oler, y según el momento del año, el recorrido varía; rock garden de abril a octubre, o flowering trees de marzo a mayo, por nombrar solo dos. Como hay actividades para todas las edades, es muy difícil que los niños se aburran: hay circuitos para que exploren la naturaleza, festivales gastronómicos infantiles, y hasta campings. Para los adultos, no faltan demostraciones de jardinería, avisataje de aves y un exclusivo greenmarket los miércoles. Cafetería, exposiciones, conciertos de verano y un shop completan la propuesta.

Wave Hill es el otro paraíso verde, un jardín público de 11 hectáreas de extensión con centro cultural, invernadero y salón de fiestas. Localizado en el barrio de clase alta Riverdale –donde vivió de niño John F. Kennedy– está rodeado de casonas y caminos arbolados. Con vistas al río Hudson, su misión es celebrar el arte y la belleza de los paisajes, preservar las vistas, y explorar la conexión del hombre y la naturaleza a través de la apicultura, la horticultura y la jardinería. Es un destino popular además entre los novios, porque en sus salones se celebran casamientos de mucho despliegue: ceremonia al atardecer, cocktails frente al Hudson River y fiestas en la gran casona. Nada mal, ¿no?


LO MÁS CHIC DE BROOKLYN

The River Café
Ubicado bajo el puente de Brooklyn y con vistas panorámicas, este elegante restaurant para paladares exigentes funciona desde 1977, cuando en la zona solo había camiones y muelles. Tiene un jardín exterior, un ambiente exquisito, música de piano y luces bajas. Los platos son elaborados con los mejores productos de estación. Recomendado especial: Chocolate Brooklyn Bridge, la combinación de chocolates y helado mejor lograda del condado. Conviene reservar con dos semanas de antelación. www.rivercafe.com

Brooklyn Ice Cream Factory
La fábrica de helados es encantadora. En el límite entre Brooklyn Heights y DUMBO, esta casita de madera parece salida de algún cuento nórdico. Está ubicada sobre el deck que tiene en primer plano el puente de Brooklyn y en segundo lugar los rascacielos de Manhattan. Ofrecen sundaes, milk shakes, y una variedad de helados artesanales que hacen agua la boca. www.brooklynicecreamfactory.com

Bargemusic
También a los pies del Brooklyn Bridge y justo frente a la fábrica de helados funciona desde 1977 este barco como escenario para músicos de cámara consagrados y emergentes. Los conciertos, durante todo el año, son gratuitos y tienen como telón de fondo la silueta de los imponentes edificios del otro lado del río. Algo así como un sueño. www.bargemusic.org BrooKlyN museum Además de exposiciones itinerantes, este espacio alberga una de las colecciones de arte egipcio más completas del mundo. www.brooklynmuseum.org

El dato
Los circuitos por el condado son mejores a pie y se pueden organizar a pedido. Una buena opción es Brooklyn Unplugged Tours. www.brooklynunpluggedtours.com


MEATPACKING DE MODA

La Novedad:
El Museo Whitney de arte estadounidense planea abrir su nuevo edificio de nueve pisos en la calle Gansevoort para el año que viene.

Hoteles de lujo:
Dream Downtown: Tiene piscina en la azotea, varias opciones de restaurants y vida nocturna como PH–D y The Beach. gansevoort meatpacking Nyc: Con interiores de estilo mod, además de la piscina en la azotea y el rooftop bar, el hotel dispone de spa, espacio para eventos, parrilla al aire libre y discoteca.

Dos libros:
Humans of New York: Es el proyecto que el fotógrafo Brandon Stanton desarrolla desde el verano de 2010. Su trabajo capta el alma de los habitantes de la ciudad, algunas veces extravagantes y siempre diversos, con retratos y cortas historias que cautivan al lector. Es muy popular en Facebook, con más de 11 millones de seguidores, y en 2013 se editó el libro. Vale la pena tenerlo en la biblioteca.

Chelsea Market Cookbook:
Se editó el año
pasado como forma de celebrar los 15 años de vida del Chelsea Market. Sus páginas recogen 100 recetas elaboradas por los vendedores y personajes famosos del mercado.


IMPERDIBLES DE DUMBO

Pizzeros de Ley
Entre las calles Old Fulton y Front están ubicadas Grimaldi’s Pizzería y Juliana’s Pizza. Una a pocos metros de la otra y con una historia en común: sus pizzas bien finitas, crocantes y para compartir, son gigantes y sabrosas. Cuidado: algunas veces hay que hacer largas colas para entrar, pero la espera vale la pena.

la Joya
Restaurada sobre un antiguo edificio industrial, Clock Tower building, la torre del inmenso reloj, se puede ver desde varios puntos y asombra por su belleza arquitectónica y vistas de lujo. La conocida actriz Anne Hathaway compró un apartamento allí.

La coquetería
West Elm Market es de esos lugares adorables. Dan ganas de comprarse todo, hasta las tazas blancas. Ofrece los ítems básicos de cocina pero con una vuelta bien moderna, accesorios para mascotas, objetos de decoración y productos green que combinan con el espíritu del barrio. La tienda pone el foco en el diseño funcional y la producción local. www.westelm.com

La perdición
Lo bueno de los 10 grados bajo cero del invierno neoyorquino es el deleite que provocan los sitios como Jacques Torres Chocolate. El olor a café invade el ambiente, hace calor y hay cajitas de chocolate en todas sus formas y tamaños. El repertorio del maestro pastelero de origen francés es casi alucinógeno: bombones, chocolate caliente, galletas, nueces y barras de chocolate en todas sus combinaciones posibles. Pionero en el barrio, en el año 2000 Jacques abrió su primera fábrica de chocolates en DUMBO. Él mismo la construyó para elaborar de forma artesanal ingredientes y productos de confitería de alta gama, sin conservantes ni saborizantes artificiales. Así como un alquimista, el chocolatero sabe convertir el grano de cacao en deliciosas piezas, o en tazas de chocolate blanco caliente irresistibles. Sus tiendas se pueden encontrar en varios puntos de
Nueva York. www.mrchocolate.com


THE BRONX RECOMENDADO

Holiday Train Show
Hasta el 19 de enero se exhibe esta exposición en The NewYork Botanical Garden, en donde se construyó un mundo en miniatura, con trenes, edificios icónicos de Nueva York y mucha vegetación. www.nybg.org

Mike´s Deli
David Greco es hijo de italianos, sus abuelos trabajaban como carniceros en este mismo mercado. Hoy es uno de los personajes del lugar, y está dispuesto a contarle su historia a quien se acerque a escucharla. Se pasa el día detrás del mostrador, y parece conocer a todos en el barrio. Una de sus especialidades es hacer la mozzarella en el momento, y servirla calentita en el plato. Retail Market está en el número 2344 de Arthur Avenue.

Van Cortland House Museum
Es la residencia más antigua del Bronx, y en el camino que conduce a ella hay parques y hermosas vistas. Construida en 1748 por la familia Van Cortland, esta mansión de estilo georgiano hoy parece la locación ideal para una película de época. Todo adentro está intacto; la ropa, los muebles, las camas. Ubicada en Van Cortland Park, la persona que acompaña en el recorrido por la casa también parece del siglo XVIII, un personaje muy pintoresco. www.vcpark.org

Cómo llegar
Trolley Tours y Walking Tours constituyen una buena opción para conocer la zona de forma segura y completa. Por mayor información, actividades y eventos. www.bronxtrolley.com


TOP FIVE

EL Recorrido
Es un sightseeing tour pero con una vuelta de rosca original. The Ride recorre Times Square y el Midtown de Manhattan, y cada dos o tres cuadras algún sorprendente actor que simula ser un simple transeúnte comienza a interactuar con los animadores del autobús. Este teatro en movimiento incluye bailarines, cantantes y raperos, que despliegan su encanto mientras se aprecian los puntos icónicos de Manhattan, como Broadway Avenue, Columbus Circle, o Radio City. Los pasajeros se sientan de costado. www.experiencetheride.com

La experiencia
Central Park alberga más de 200 mil árboles y unas 300 especies de animales. Es el pulmón de Manhattan, el lugar para hacer deportes, pic–nics, y avistar aves. Hay lagunas, monumentos y restaurants, y uno de los más elegantes y vanguardistas es Tavern On The Green, ubicado en Central Park West y West 66th Street. Originalmente diseñado por Calvert Vaux y construido en 1870 para albergar a las ovejas que pastaban en el Sheep Meadow, Tavern on the Green ha servido a presidentes, actores, reyes y visitantes ilustres desde 1934. Luego de una reestructura y una inversión millonaria, reabrió en mayo de este año. La taberna ofrece platos elaborados a partir de ingredientes locales de estación, en un ambiente sofisticado y cálido. Impecable y organizada, la cocina del salón principal está a la vista. Su carta es variada y se destaca por los platos hechos en base a pescados y frutos del mar. Tiene un late night menu, una propuesta de ensaladas, sopas y sandwiches para el brunch, y excelentes cervezas artesanales. www.tavernonthegreen.com

El Show

Estrenada hace poco más de dos meses en Neil Simon Theatre, The Last Ship es una de las obras que The Broadway Collection tiene para ofrecer. Este musical, con dirección de Joe Mantello y coreografías de Steven Hoggett, fue creado por el músico y cantante Sting. Basado en su niñez, cuenta la historia de una comunidad centrada en el astillero local, donde los trabajadores hombres construyen embarcaciones con orgullo. La música fue hecha, obviamente, por Sting. www.broadwaycollection.com

Hells Kitchen
Es el barrio de los barcitos y restaurants. Están uno al lado del otro y cada uno representa un descubrimiento. Entre los más originales de la lista está Trattoria Casa Di Isacco, el refugio gastronómico de un español fanático de Elvis Presley, que prepara cocina italiana. Los platos de pasta son abundantes, el lugar pequeño y agitado, y por supuesto, hay videos, fotos y música del rey del rock and roll. Queda en 536 Ninth Avenue.

La Adrenalina
Nueva York se puede sobrevolar, navegar y caminar, y las tres perspectivas tienen su encanto. Pero algunas de las mejores vistas de la ciudad se consiguen en este Air & Sea Tour. Nueva Jersey, Manhattan, la Estatua de la Libertad en primer plano, el río a poca distancia y un vértigo altamente recomendable. La mejor postal de Nueva York finaliza con un tour en barco de una hora de duración, en donde la adrenalina disminuye pero el paisaje sigue siendo inmejorable. El precio es de 234 dólares por persona. www.heliny.com




DATOS ÚTILES Y AGRADECIMIENTOS
Vuelos: Copa Airlines. www.copaair.com • Traslados: Go Airlink. www.twinamerica.com • Alojamiento: NewYork Marriott Marquis y NewYork Marriott at the Brooklyn Bridge. www.marriott.com • Ahorro y practicidad: CityPass. es.citypass.com/new–york • Todo sobre Nueva York: NYC & Company. www.nycgo.com
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Normas Generales de Participación

1) El País S.A. ofrece diversos ámbitos para ejercer la libertad de expresión y estimular el saludable hábito democrático del debate y la reflexión colectiva. Todos los usuarios registrados pueden participar en nuestros Comentarios, Foros, Blogs, Periodismo Ciudadano, etc., pero al hacerlo asumen responsabilidades que deben conocer y aceptar.
2) En beneficio de esas libertades que se procura promover, la Revista Paula de El País acogerá contenidos ofrecidos por los usuarios en el entendido de que quienes los remiten son responsables de ellos. Por tanto El País S.A. no es responsable por expresiones que le son ajenas y advierte que no necesariamente las comparte. Al ejercer el derecho de participar se nos exonera del compromiso de confidencialidad respecto a su identidad en caso de litigio, puesto que son los respectivos usuarios y no nosotros los responsables de sus actos. 
3) Sólo pueden participar en estos ámbitos los usuarios previamente registrados, que aceptaron nuestras normas de comportamiento.  
4) No todos los contenidos ofrecidos por los usuarios serán reproducidos; El País S.A. se reserva el derecho de escoger entre los contenidos que se le ofrezcan y de retirarlos sin dar razones
5) Ocasionalmente El País S.A. puede considerar que algún contenido (texto, fotos, videos, etc.) aportado por un usuario tiene interés suficiente para ser difundido en nuestras versiones digital e impresa, así como en sitios aliados o asociados en cuyo caso se hará referencia al autor respetando su nombre o su seudónimo. Al aceptar las presentes Normas de Participación, el usuario debe tener presente que está cediendo su derecho de uso sin costo y sin ninguna otra retribución
6) Quienes no compartan estas Normas de Participación no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País

Normas de Comportamiento de La Revista Paula

Sin perjuicio de las advertencias formuladas en las Normas de Participación, los usuarios que opten por participar deben leer detenidamente las prohibiciones y recomendaciones que se describen.
1) No se atentará contra el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen o nombre.
2) No se introducirán contenidos ofensivos o discriminatorios contra personas o grupos de ellas. Esta disposición se extiende a contenidos eventualmente considerados inmorales o pornográficos.
3) No se promoverá la violencia, el incumplimiento de normas vigentes, o el boicot contra personas, empresas o instituciones, incluyendo otros blogs.
4) No se introducirá información confidencial ni propia ni ajena y se respetarán estrictamente los derechos de autor de terceras personas, empresas o instituciones, incluyendo fotos, videos y marcas.
5) No se utilizará la Revista Paula de El País para prácticas comerciales o publicitarias.
6) Se velará por el respeto de las ideas ajenas, así como por el rigor y veracidad de los argumentos. Se contribuirá al respeto del  derecho a la libertad de expresión y de información.
7) Los usuarios tendrán la posibilidad y la obligación moral de "reportar abuso" en caso de contenidos que consideren afecta algunos de los valores que procuramos preservar por encima de las libertades que deseamos otorgar. Un contenido "denunciado" será instantáneamente descartado y enviado a nuestra Administración de Participación
8) Las decisiones de la Revista Paula de El País, incluyendo desde la supresión de un contenido hasta la expulsión de un usuario registrado, son inapelables.
9) Quienes no compartan estas Normas de Comportamiento, no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País.