Home / Notas / Quisiera ser niño
Quisiera ser niño
De compras en un bazar, Osías el Osito quiso “tiempo pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor”. Es que en un mundo donde gobierna la prisa, los adultos corren de un lado al otro, y los niños crecen con urgencia. Basta escuchar a unos padres decir que duermen con su hijo porque es el único momento que tienen para estar juntos. En esta vorágine diaria, los mayores les están arrebatando a los pequeños una necesidad básica de la infancia: el juego libre. 

Sin tener plena conciencia del peligro que esto conlleva, le restan trascendencia al espacio lúdico a través del cual el bebe descubre el mundo; y el que le proporciona equilibrio psíquico.

“El principal trabajo psíquico de un niño es convertirse en un individuo separado de su mamá y eso le lleva toda la infancia, sobre todo los primeros cinco años. Implica poder tolerar la frustración de estar y no estar con la madre –o la persona que cumpla esa función–. En la vida intrauterina, todo es un continuo. Pero cuando nace, el pequeño empieza a conocer la realidad; y comienza a ver una brecha entre ésta y el deseo. Entonces debe hacer un trabajo con respecto a esa brecha, y lo va realizando a través del juego”, explica la psicóloga especializada en niños Eloísa Klasse.

Jugar al eterno “¿Dónde está fulanito? ¡Acá está!” o a la escondida, por ejemplo, lo ayuda a representar simbólicamente esa separación tan angustiante Al armar torres, además de ejercitar la motricidad y la coordinación, también aprende a plantearse objetivos alcanzables, a animarse a hacerlo, a frustrarse cuando no puede y a volver a intentarlo mejorando la técnica, escribe la psiquiatra infantil Natalia Trenchi en su web (www.nataliatrenchi.com.uy).

Y hay más. El clásico juego dramático –o de roles–, en el que el pequeño representa a la mamá, al papá o a la maestra, sirve para ponerse en el lugar del otro, para experimentar situaciones y regular emociones e impulsos. “Quien juega con otro aprende a compartir, colaborar, esperar y negociar. Jugar divierte y desestresa. Enseña a no temerle al tiempo libre ni a estar solo”, detalla la experta.

La lista es aún más larga. Pero a pesar de todo lo que los estudiosos contribuyeron al tema desde 1900, cuando las corrientes de psicología infantil repararon en la trascendencia de las instancias lúdicas, todavía hay padres que las ven como un simple divertimento o pasatiempo; y los más descreídos, como una pérdida de tiempo. “El mundo actual las desvaloriza, en contraposición a trabajar o estudiar, como si fueran una actividad menor”, agrega Klasse.

La prueba está al repasar las rebosantes agendas de los más chicos, quienes además de pasar hasta ocho horas diarias en el colegio, luego tienen que cumplir con la clase de fútbol, handball, cerámica y teatro. ¿Cuánto rato les queda para jugar? Poco, o nada. Los menores de cinco años son los más privilegiados, al dedicarle dos horas por día, revela una encuesta española realizada por el Observatorio del Juego Infantil, que vale para mostrar una tendencia mundial extrapolable a Uruguay. Pero a medida que aumentan las exigencias académicas, los espacios lúdicos se reducen a un promedio de una hora diaria. Con decir que en el colegio este tiempo se limita muchas veces al momento del recreo. Desde los 6 años y hasta los 14 se les da mayor relevancia a las actividades extraescolares que al juego, comprueba la investigación.

Y la verdad es que “los niños necesitan tiempo sin agenda marcada por otro. Horas de estar en casa tranquilos y enfrentados a buscar qué hacer para entretenerse. Si les gusta jugar a la pelota, denles espacio y pelotas. No se apuren a mandarlos a una escuela de fútbol para que lo hagan bien. Si les gusta pintar, procuren que siempre tengan hojas y colores a mano; no se apresuren a ponerles un profesor”, aconseja Trenchi. Existe una “terrible tendencia a escolarizar el juego, a intervenirlo y contaminarlo. Y es un gran error porque el placer de realizarlo y todas sus virtudes se pierden al convertirlo en un trabajo”, advierte.

Que sean competentes, que tengan la mayor cantidad de títulos posible, que logren una inteligencia intelectual mayor que la media, es lo que anhelan muchos padres bajo el argumento de estar preparando a sus hijos para el futuro. Y de alguna manera están inculcando una falsa dicotomía entre mente y corazón, o entre coeficiente intelectual e inteligencia emocional. Pero esto no es así, sino todo lo contrario.

“Estos chiquitos que son presionados a leer y hacer cuentas antes de tiempo –añade la psiquiatra–, pagan un alto costo; lo empiezan a pagar hoy pero pueden seguir pagándolo toda su vida. Hoy quizás padezcan estrés, dolor de cabeza y de barriga, malhumor, nerviosismo; puede que también terminen creyendo que no son inteligentes si es que no logran estar a la altura de las exigencias, pero además tienen más probabilidades de ser en el futuro menos emprendedores, más desmotivados y menos creativos”. No por casualidad, a medida que se acorta el tiempo de juego crece la depresión, la ansiedad y otros problemas en la infancia.

La creatividad se estimula jugando; y a este ritmo galopante, en el que lo nuevo se torna viejo al instante, la capacidad de crear será altamente cotizada. “Nuestros conocimientos son cada vez más perecederos. Siempre lo fueron pero nunca con tanta rapidez como ahora. Entonces cuando los niños logran desarrollar la creatividad tienen mayores chances de adaptarse a las condiciones que provea el futuro, algo cada vez más incierto”, señala Klasse.

Daiana Pereyra, madre de Matías –14 años–, Lara –7– y Guadalupe –4–, no le teme al tiempo libre de sus hijos. Por el contrario, tiene miedo de que “no tengan espacio para jugar”. De ahí que haya elegido mandar a sus hijos, al menos a las nenas, cinco horas por día al colegio y solo dos veces a la semana con horario extendido. “No es que no me interese lo académico, claro que sí, pero sería incapaz de anteponerlo a la socialización; esa es la verdadera base para que vayan construyendo lo quieran ser en la vida. En este mundo tan cambiante, ¿qué otra cosa los puede preparar para el futuro? A esta altura lo que se forman son los hábitos, como por ejemplo hacer los deberes al llegar del colegio para quedar liberados el resto del día”, cuenta. Ella y su marido deben hacer un esfuerzo extra para llevar y traer a cada uno de la escuela, pero lo vale cuando pueden almorzar en familia o tomar la merienda sin estar agotados y con energía para invitar a algunos amigos a jugar a casa, cuenta.

¿Qué postura toman los adultos de esta casa frente a la tecnología? Una pregunta no menor teniendo en cuenta su polémico protagonismo en los hogares. “Como instrumento no es malo, me fastidia eso de que 'antes jugábamos en el barro y ahora con la PlayStation', o 'nos llamaban a comer en voz alta y no por celular'. Todo lo que pueda aportar la tecnología me parece bien, no me resisto a las cosas que pueden facilitarnos la vida, como un celular cuando los chicos empiezan a andar solos”, opina. Eso sí, cada cosa tiene su lugar. Matías le pide un iPhone desde que tiene 10 años, pero el matrimonio no lo considera necesario, “su vida no puede girar alrededor de un celular”. Al adolescente, como a casi todos, le apasiona el universo virtual, entonces censurarle esa pasión sería cortarle las alas. “Si no fuera a jugar con los amigos o al basketball para quedarse frente a la computadora, me preocuparía. De lo contrario hay momento para todo”. A la del medio le apasiona mirar televisión, pero cuando hay amigos en casa, la idea es mantenerla apagada.

Lejos de demonizar estos aparatos ya que son una herramienta con un sinnúmero de virtudes, los que saben afirman que ninguna de las cualidades que otorga el juego libre se desarrolla mirando la televisión o jugando a la Play. Está más que dicho que la pantalla es el tranquilizante por excelencia de esta era; de ahí que sentar a un chico frente a ella sea garantía de silencio y calma en la casa. Pero claro, si no existe el equilibrio que parece reinar en el hogar de Pereyra, a la larga puede traer cola.

Los psicólogos y psiquiatras infantiles se cansan de recibir a padres que llegan angustiados porque los bajitos pasan muchas horas del día anestesiados con estos dispositivos. Le pasó puntualmente a una mamá de dos varones, de 7 y 4 años. “El mayor tiene problemas para integrarse en el colegio, entonces junto a su esposo consultaron un profesional, quien recomendó invitar amigos con más frecuencia después de clase. Pero en verdad, la madre me confesó que en grupo tampoco interactúan mucho ya que pasan tres horas frente a la pantalla”, relata la psicóloga del Centro de Logoterapia y Análisis Existencial, Silvia Sanjurjo.

“Mi sugerencia fue que no les negara la pantalla, pero que destinara una hora a eso y luego los motivara con algún juego de caja. Ella me dijo que ya lo había intentado, pero que desistió de la idea porque uno de los niños la miró como para matarla“. Los chiquilines logran entusiasmarse con otros juegos, advierte, pero sobre todo si hay un adulto que pueda guiarlos en esa dirección. “Ahora, si la mujer se siente amedrentada por un niño de 7 años y claudica, ahí se complica”, señala.

El punto está en que orientarlos, al igual que acompañarlos en momentos claves del día como ir a dormir o comer todos juntos sin un celular cuyo WhatsApp suene cada dos segundos, requiere un esfuerzo de los mayores. Y no siempre están dispuestos a realizarlo, por lo que suplantan acompañamiento con tecnología. “Es común en todas las clases sociales que haya televisión en los dormitorios infantiles; los niños se duermen mirando la tele. Y es menos común el hecho de contarles un cuento, tranquilizar la ansiedad del día y acompañarlos hasta que cierran los ojos”, dice Klasse.

Tampoco es frecuente por estos días ver nenes con la ñata contra el vidrio de la juguetería anhelando el autito o la muñeca soñados. Lo confirma la dueña de Giocattoli, Mónica Smiderle: “antes a un chico de 8 años le mostrabas una pista de trenes eléctrica y se enloquecía, ahora ya no tanto. Es difícil sacarlo de la computadora, la tablet y el celular”. Si bien la realidad resulta poco alentadora, existe una señal de esperanza: son los padres que se rehúsan a seguir el tren del consumismo tecnológico. “Quieren motivar a sus hijos con otra cosa, con juegos mentales, deportivos y de razonamiento”, agrega.

Pero lo cierto es que también tienen montañas de juguetes depositadas en algún rincón de la casa, entonces les terminan comprando cosas para más grandes. “Ante la necesidad de algo nuevo, a veces les adelantan los juguetes; y a un niño de dos años le regalan un autito autocontrolado, cuando en realidad hay que pasar del bugui al triciclo y del triciclo a la bicicleta, por decirlo de alguna manera”, añade Smiderle.

Cuanto antes

Si de sortear etapas se trata, la ansiedad de que el niño logre cierta independencia lo más rápido posible es una tendencia en franco crecimiento. “Hay toda una valorización de algo que llamaría autonomía, y es que los niños precozmente hagan las cosas por sí mismos; aunque no sé si responde a las necesidades de ellos o a las de los adultos por las exigencias de la vida laboral actual. Entonces los comportamientos donde los pequeños hacen las cosas por sí mismos, como manejar aparatos, estar solos y arreglárselas sin ayuda, son muy valoradas”, señala Klasse.

La prisa del mundo adulto los acorrala: prisa para que se larguen a caminar, prisa para que empiecen a hablar, prisa para que sepan calcular la raíz cuadrada. El apuro es tal que la preocupación llega pronto. “Muchas veces uno se encuentra con padres que consultan preocupados porque el niño todavía no adquirió tal conducta y resulta que no lo hizo porque no está en tiempo de haberla adquirido”, explica Sanjurjo.

Aquí la urgencia encierra una explicación muy precisa, y tiene como protagonistas a madres y padres primerizos de estratos sociales medios y altos que rondan los 38 años. “Les está costando asumir la maternidad y la paternidad, porque a esa edad lograr el primer embarazo significa un cambio de vida muy radical. A pesar de que la pareja se va preparando durante la gestación, de un instante a otro el bebe pasa a estar afuera. La demanda es altísima durante los primeros meses y no siempre están dispuestos a hacerle espacio a ese nuevo ser. Las mujeres están habituadas a un determinado ritmo de vida. 'Mi trabajo, mi estudio, mis amigas, mis salidas, mi pareja. Entonces necesito que el niño aprenda rápido a separarse de mí y a devolverme aquel oxígeno que tenía. Cuanto antes deje los pañales, más libre soy; cuando antes camine, también. Cuanto antes hable, más tranquila me quedo si lo puedo dejar en otro sitio'”, manifiesta la experta.

Por algo el hecho de que el gurrumín sea más despierto de lo esperable se torna una especie de orgullo para muchos adultos. Cuando en verdad es lo contrario, dice Sanjurjo, ”si lo es, algo está pasando. Tiene que vivir cada etapa, obvio que con los matices que va imprimiendo la cultura, tampoco se puede pretender que los niños estén jugando al trompo todo el día como hace cien años”.

Lo curioso es que quieren que maduren lo antes posible, y en realidad están logrando que lo hagan más lento, asevera. Y esto responde a la excesiva protección, a la dificultad de ponerles límites y al terror de generarles frustraciones. Los padres de hoy no pueden tolerar que el niño se enoje o haga una rabieta. Les cuesta horrores decir “esto no se puede hacer“, luego contener al pequeño y mantenerse en un límite que consideren saludable.

Y los costes están a la vista. El pediatra francés Aldo Naouri sostiene que esta actitud parental sobreprotectora trajo un atraso de siete años en el desarrollo psicoemocional de los niños, una suerte de defasaje entre la edad cronológica y la emocional. Esto quiere decir que son maduros biológicamente pero inmaduros emocionalmente. Es decir que si usted tiene un hijo o sobrino de 30 años, en realidad no tiene 30, sino 23 según esta nueva escala de Naouri; cita el psicólogo uruguayo Alejandro De Barbieri en el libro Educar sin Culpa.

Los chicos están tan cuidados que cuando realmente llega el momento de salir al mundo, es lógico que se sientan inseguros e inestables.

¿Qué les estamos quitando los adultos?, se cuestiona Sanjurjo. ”Capaz que suena muy abstracto, pero quizás hasta les estemos quitando vida, en el sentido del disfrute de cada momento, y les estamos generando mucha desconfianza en sí mismos”.


Educar con libertad
Cabeza, corazón y manos; los tres son indispensables para la formación de un ser humano sano y libre. Eso pregonan en el Colegio Waldorf de Montevideo, ubicado en Carrasco, donde la creatividad, la sociabilidad, y la voluntad se vuelven virtudes centrales de la pedagogía proclamada en este centro educativo. Así, los niños entre 3 y 6 años que asisten al jardín, además de estar todos juntos en una misma sala, despliegan la imaginación a través del juego libre. La idea es replicar una familia de antaño, sostiene la coordinadora de jardines, Waltraut Klockner. "Un hogar donde hacemos cosas juntos: preparar la merienda, amasar el pan, jugar libremente y hacer actividades artísticas como pintura, modelado, canto y lectura de cuentos". 

En primaria, en tanto, el diferencial de la institución radica en que el mismo maestro acompaña a los alumnos hasta el final del proceso. "Esto hace que los conozca, por lo tanto no necesita exámenes, ni escritos". Y se trabaja por periodos: durante tres semanas estudian matemática como clase principal, y así sucede luego con el resto.

"Nos cuidamos en el hecho de no dar conceptos fijos. Hasta los 9 años el niño necesita implicar fantasía y sentir en el aprendizaje, entonces si queremos introducir el león como tema, les contamos una historia atractiva sobre el animal. Después en su cuaderno anotarán algunos datos o algún texto copiado del pizarrón. El fin es que no absorban todo el tiempo cosas ajenas y fijas, porque los acartona. Porque sería como darle un zapato al niño para toda la vida, al final le va a apretar", sostiene Klockner.
Quisiera ser niño

Más notas

Galerías de sociales

Top 10

Ediciones anteriores

Agosto 2015:
Edición Revista Paula agosto 2015
Julio 2015:
Edición Revista Paula julio 2015
Junio 2015:
Edición Revista Paula junio 2015
Abril 2015:
Edición Revista Paula abril 2015
Marzo 2015:
Edición Revista Paula Marzo 2015
Febrero 2015:
Edición Revista Paula Febrero 2015
Enero 2015:
Edición Revista Paula Enero 2015
Diciembre 2014:
Edición Revista Paula Diciembre 2014
Noviembre 2014:
Edición Revista Paula Noviembre 2014
Octubre 2014 :
Edición Revista Paula Octubre 2014
Setiembre 2014:
Edición Revista Paula Setiembre 2014
Julio 2014:
Edición Revista Paula Julio 2014
Junio 2014:
Edición Revista Paula Junio 2014
Mayo 2014:
Edición Revista Paula Mayo 2014
Abril 2014:
Edición Revista Paula Abril 2014
Marzo 2014:
Edición Revista Paula Marzo 2014
Febrero 2014:
Edición Revista Paula Febrero 2014
Enero 2014:
Edición Revista Paula enero 2014
Diciembre 2013:
Edición Revista Paula diciembre 2013
Noviembre 2013:
Edición Revista Paula noviembre 2013
Octubre 2013:
Edición Revista Paula octubre 2013
Setiembre 2013:
Edición Revista Paula Setiembre 2013
Agosto 2013:
Edición Revista Paula Agosto 2013
Julio 2013:
Edición Revista Paula Julio 2013
Junio 2013:
Edición Revista Paula Junio 2013
Mayo 2013:
Edición Revista Paula Mayo 2013
Abril 2013:
Edición Revista Paula Abril 2013
Marzo 2013:
Edición Revista Paula marzo 2013
Febrero 2013:
Edición Revista Paula febrero 2013
Enero 2013:
Edición Revista Paula enero 2013
Diciembre 2012:
Edición Revista Paula diciembre 2012
Noviembre 2012:
Edición Revista Paula noviembre 2012
Octubre 2012:
Edición Paula Novios octubre 2012
Setiembre 2012:
Edición Revista Paula setiembre 2012
Agosto 2012:
Edición Revista Paula agosto 2012
Julio 2012:
Edición Revista Paula julio 2012
Junio 2012:
Edición Revista Paula junio 2012 
Mayo 2012:
Edición Revista Paula Abril 2012 
Abril 2012:
Edición Revista Paula Abril 2012 
Marzo 2012:
Edición Revista Paula Febrero 2012 
Febrero 2012:
Edición Revista Paula Febrero 2012 
Enero 2012:
Edición Revista Paula Enero 2012
Diciembre 2011:
Edición Revista Paula Diciembre 2011
Noviembre 2011:
Edición Revista Paula Noviembre 2011
Octubre 2011:
Edición Revista Paula Octubre 2011
Setiembre 2011:
Edición Revista Paula Setiembre 2011
Agosto 2011:
Edición Revista Paula mayo 2011
Julio 2011:
Edición Revista Paula mayo 2011
Junio 2011:
Edición Revista Paula junio 2011
Mayo 2011:
Edición Revista Paula mayo 2011
Abril 2011:
Edición Revista Paula Abril 2011
Marzo 2011:
Edición Revista Paula Marzo 2011
Febrero 2011:
Edición Revista Paula Febrero 2011
Enero 2011:
Edición Revista Paula Enero 2011
Diciembre 2010:
Edición Revista Paula Diciembre 2010
Noviembre 2010:
Edición Revista Paula Noviembre 2010
Octubre 2010:
Edición Revista Paula Octubre 2010
Setiembre 2010:
Edición Revista Paula Setiembre 2010
Agosto 2010:
Edición Revista Paula Agosto 2010
Julio 2010:
Edición Revista Paula Julio 2010
Junio 2010:
Edición Revista Paula Junio 2010
Mayo 2010:
Edición Revista Paula Mayo 2010
Abril 2010:
Edición Revista Paula Abirl 2010
Marzo 2010:
Edición Revista Paula Marzo 2010
Febrero 2010:
Edición Revista Paula Febrero 2010
Enero 2010:
Edición Revista Paula Enero 2010
Diciembre 2009:
Edición Revista Paula Diciembre 2009
Noviembre 2009:
Edición Revista Paula Noviembre 2009
Octubre 2009:
Edición Revista Paula Octubre 2009
Setiembre 2009:
Edición Revista Paula Setiembre 2009
Agosto 2009:
Edición Revista Paula Agosto 2009
Julio 2009:
Edición Revista Paula Julio 2009
Junio 2009:
Edición Revista Paula Junio 2009
Mayo 2009:
Edición Revista Paula Mayo 2009
Abril 2009:
Edición Revista Paula Abril 2009
Marzo 2009 :
Edición Revista Paula Marzo 2009
Febrero 2009:
Edición Revista Paula Febrero 2009
Enero 2009:
Edición Revista Paula Enero 2009
Diciembre 2008:
Edición Revista Paula Diciembre 2008
Noviembre 2008:
Edición Revista Paula Noviembre 2008
Octubre 2008:
Edición Revista Paula Octubre 2008
Setiembre 2008:
Edición Revista Paula Setiembre 2008
Agosto 2008:
Edición Revista Paula Agosto 2008
Julio 2008:
Edición Revista Paula Julio 2008
Junio 2008:
Edición Revista Paula Junio 2008
Mayo 2008:
Edición Revista Paula Mayo 2008
Abril 2008:
Edición Revista Paula Abril 2008
Marzo 2008:
Edición Revista Paula Marzo 2008
Febrero 2008:
Edición Revista Paula Febrero 2008
Enero 2008:
Edición Revista Paula Enero 2008
Diciembre 2007:
Edición Revista Paula Diciembre 2007
Noviembre 2007:
Edición Revista Paula Noviembre 2007
Octubre 2007:
Edición Revista Paula Octubre 2007
Setiembre 2007:
Edición Revista Paula Setiembre 2007
Agosto 2007:
Edición Revista Paula Agosto 2007
Julio 2007:
Edición Revista Paula Julio 2007
Junio 2007:
Edición Revista Paula Junio 2007
Mayo 2007:
Edición Revista Paula Mayo 2007
Abril 2007:
Edición Revista Paula Abril 2007
Marzo 2007:
Edición Revista Paula Marzo 2007
Febrero 2007:
Edición Revista Paula Febrero 2007
Enero 2007:
Edición Revista Paula Enero 2007
Diciembre 2006:
Edición Revista Paula Diciembre 2006
Noviembre 2006:
Edición Revista Paula Noviembre 2006
Octubre 2006:
Edición Revista Paula Octubre 2006
Setiembre 2006:
Edición Revista Paula Setiembre 2006
Agosto 2006:
Edición Revista Paula Agosto 2006
Julio 2006:
Edición Revista Paula Julio 2006
Junio 2006:
Edición Revista Paula Junio 2006
Mayo 2006:
Edición Revista Paula Mayo 2006
Abril 2006:
Edición Revista Paula Abril 2006
Marzo 2006:
Edición Revista Paula Marzo 2006
Febrero 2006:
Edición Revista Paula Febrero 2006
Enero 2006:
Edición Revista Paula Enero 2006
Diciembre 2005:
Edición Revista Paula Diciembre 2005
Noviembre 2005:
Edición Revista Paula Noviembre 2005
Octubre 2005:
Edición Revista Paula Octubre 2005
Junio 2005:
Edición Revista Paula Junio 2005
Mayo 2005:
Edición Revista Paula Mayo 2005
Abril 2005:
Edición Revista Paula Abril 2005
Marzo 2005:
Edición Revista Paula Marzo 2005
Febrero 2005:
Edición Revista Paula Febrero 2005
Enero 2005:
Edición Revista Paula Enero 2005
Diciembre 2004:
Edición Revista Paula Diciembre 2004
Noviembre 2004:
Edición Revista Paula Noviembre 2004
Octubre 2004:
Edición Revista Paula Octubre 2004
Setiembre 2004:
Edición Revista Paula Setiembre 2004
Agosto 2004:
Edición Revista Paula Agosto 2004
Julio 2004:
Edición Revista Paula Julio 2004
Junio 2004:
Edición Revista Paula Junio 2004
Mayo 2004:
Edición Revista Paula Mayo 2004
Abril 2004:
Edición Revista Paula Abril 2004
Marzo 2004:
Edición Revista Paula Marzo 2004
Febrero 2004:
Edición Revista Paula Febrero 2004
Enero 2004:
Edición Revista Paula Enero 2004
Diciembre 2003:
Edición Revista Paula Diciembre 2003
Noviembre 2003:
Edición Revista Paula Noviembre 2003
Octubre 2003:
Edición Revista Paula Octubre 2003
Setiembre 2003:
Edición Revista Paula Setiembre 2003
Agosto 2003:
Edición Revista Paula Agosto 2003
Julio 2003:
Edición Revista Paula Julio 2003
Junio 2003:
Edición Revista Paula Junio 2003
Mayo 2003:
Edición Revista Paula Mayo 2003
Abril 2003:
Edición Revista Paula Abril 2003
Marzo 2003:
Edición Revista Paula Marzo 2003
Febrero 2003:
Edición Revista Paula Febrero 2003
Enero 2003:
Edición Revista Paula Enero 2003
Diciembre 2002:
Edición Revista Paula Diciembre 2002
Noviembre 2002:
Edición Revista Paula Noviembre 2002
Octubre 2002:
Edición Revista Paula Octubre 2002
Setiembre 2002:
Edición Revista Paula Setiembre 2002
Agosto 2002:
Edición Revista Paula Agosto 2002
Julio 2002:
Edición Revista Paula Julio 2002
Junio 2002:
Edición Revista Paula Junio 2002
Mayo 2002:
Edición Revista Paula Mayo 2002
Abril 2002:
Edición Revista Paula Abril 2002
Marzo 2002:
Edición Revista Paula Marzo 2002
Febrero 2002:
Edición Revista Paula Febrero 2002
Enero 2002:
Edición Revista Paula Agosto 2002
Diciembre 2001:
Edición Revista Paula Diciembre 2001
Noviembre 2001:
Edición Revista Paula Noviembre 2001
Octubre 2001:
Edición Revista Paula Octubre 2001
Setiembre 2001:
Edición Revista Paula Setiembre 2001

2015 / 2014 / 2013 / 2012 / 2011 / 2010 / 2009 / 2008 / 2007 / 2006 / 2005 / 2004 / 2003 / 2002 / 2001 /
Ver todas las ediciones

¿Proponenos el próximo Top 10?

Proponenos un tema para que generemos juntos el próximo Top 10.

HORÓSCOPO / Leo

Es el fuego guiado por el corazón. su naturaleza es noble y generosa, dispuesta como el sol a ...

Normas Generales de Participación

1) El País S.A. ofrece diversos ámbitos para ejercer la libertad de expresión y estimular el saludable hábito democrático del debate y la reflexión colectiva. Todos los usuarios registrados pueden participar en nuestros Comentarios, Foros, Blogs, Periodismo Ciudadano, etc., pero al hacerlo asumen responsabilidades que deben conocer y aceptar.
2) En beneficio de esas libertades que se procura promover, la Revista Paula de El País acogerá contenidos ofrecidos por los usuarios en el entendido de que quienes los remiten son responsables de ellos. Por tanto El País S.A. no es responsable por expresiones que le son ajenas y advierte que no necesariamente las comparte. Al ejercer el derecho de participar se nos exonera del compromiso de confidencialidad respecto a su identidad en caso de litigio, puesto que son los respectivos usuarios y no nosotros los responsables de sus actos. 
3) Sólo pueden participar en estos ámbitos los usuarios previamente registrados, que aceptaron nuestras normas de comportamiento.  
4) No todos los contenidos ofrecidos por los usuarios serán reproducidos; El País S.A. se reserva el derecho de escoger entre los contenidos que se le ofrezcan y de retirarlos sin dar razones
5) Ocasionalmente El País S.A. puede considerar que algún contenido (texto, fotos, videos, etc.) aportado por un usuario tiene interés suficiente para ser difundido en nuestras versiones digital e impresa, así como en sitios aliados o asociados en cuyo caso se hará referencia al autor respetando su nombre o su seudónimo. Al aceptar las presentes Normas de Participación, el usuario debe tener presente que está cediendo su derecho de uso sin costo y sin ninguna otra retribución
6) Quienes no compartan estas Normas de Participación no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País

Normas de Comportamiento de La Revista Paula

Sin perjuicio de las advertencias formuladas en las Normas de Participación, los usuarios que opten por participar deben leer detenidamente las prohibiciones y recomendaciones que se describen.
1) No se atentará contra el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen o nombre.
2) No se introducirán contenidos ofensivos o discriminatorios contra personas o grupos de ellas. Esta disposición se extiende a contenidos eventualmente considerados inmorales o pornográficos.
3) No se promoverá la violencia, el incumplimiento de normas vigentes, o el boicot contra personas, empresas o instituciones, incluyendo otros blogs.
4) No se introducirá información confidencial ni propia ni ajena y se respetarán estrictamente los derechos de autor de terceras personas, empresas o instituciones, incluyendo fotos, videos y marcas.
5) No se utilizará la Revista Paula de El País para prácticas comerciales o publicitarias.
6) Se velará por el respeto de las ideas ajenas, así como por el rigor y veracidad de los argumentos. Se contribuirá al respeto del  derecho a la libertad de expresión y de información.
7) Los usuarios tendrán la posibilidad y la obligación moral de "reportar abuso" en caso de contenidos que consideren afecta algunos de los valores que procuramos preservar por encima de las libertades que deseamos otorgar. Un contenido "denunciado" será instantáneamente descartado y enviado a nuestra Administración de Participación
8) Las decisiones de la Revista Paula de El País, incluyendo desde la supresión de un contenido hasta la expulsión de un usuario registrado, son inapelables.
9) Quienes no compartan estas Normas de Comportamiento, no están autorizados a participar en la Revista Paula de El País.